CCIU condena atentado de Jerusalem

19/Abr/2016

CCIU condena atentado de Jerusalem

Horas después de que Israel anunciase el hallazgo
en su territorio de un enorme túnel cavado desde la Franja de Gaza por el grupo
islamista Hamas, una explosión sorprendió Jerusalén. El artefacto en un autobús
fue pequeño pero suficientemente potente como para herir a 21 personas- dos en
estado crítico- y despertar los fantasmas de los atentados suicidas en la
Segunda Intifada.
El ómnibus de la línea 12 en el popular
cruce de Patt, en el suroeste de la ciudad, ardió en llamas provocando el fuego
en otro autobús adyacente y varios coches. A última hora de la noche, no se
descartaba que uno de los heridos graves fuera el terrorista suicida.
Como viene siendo habitual, Hamas no tardó
en enviar sus felicitaciones. «Es la respuesta natural a los crímenes de
Israel y su contaminación de la Mezquita Al Aqsa», señaló sin reivindicar
el atentado. Yihad Islámica, Fatah y el Frente Popular de Liberación de
Palestina también han elogiado lo que definen como «respuesta natural a la
ocupación». En el canal de televisión de Hamas, Al Aqsa TV, han repartido
caramelos en señal de alegría.
Criticado por los suyos por no saber frenar
la «Intifada de los cuchillos» iniciada en octubre, el primer
ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lanzó su promesa también habitual:
«Daremos con quien ha preparado este artefacto. Daremos con quienes lo han
enviado y con cualquiera que esté detrás de él. Cerraremos cuentas con estos
terroristas».
El último atentado en un autobús tuvo lugar
a mediados de octubre cuando dos palestinos armados con pistola y daga mataron
a dos israelíes antes de ser abatidos por un vigilante de seguridad. Ayer, el
explosivo sustituyó el cuchillo y arma recordando el artefacto colocado en una
estación de autobús de la ciudad en 2011.La rápida intervención de los bomberos
rescatando a los pasajeros del autobús convertido en enorme bola de fuego evitó
un número mayor de víctimas.
Entre ellos una mujer y su hija de 15 años
herida de gravedad. «No recordamos haber visto algo así desde los
atentados terroristas suicidas en la Segunda Intifada», confesaron desde
el cuerpo de bomberos de Jerusalén según citan varios medios locales.
Si en los atentados suicidas (en su mayoría
a cargo de Hamas y Yihad) desde los años 90, los organismos de seguridad
concluían con rapidez la causa de la explosión en función del tipo de heridas y
restos del artefacto o del hombre bomba, en esta ocasión tardaron en confirmar
la presencia del explosivo en el autobús que circulaba con pocos pasajeros en
la avenida Baram.
Al anochecer, la confusión se esfumó como
el humo que salía de los vehículos. La posibilidad de un fallo técnico del
autobús quedó descartada ante el escenario más temido por los servicios
secretos: una bomba.
«Se trata de un pequeño explosivo en
la parte trasera. No hay dudas que fue un artefacto», señaló el alcalde
Nir Barkat mientras decenas de agentes de uniforme y de paisano se desplegaban
en las calles adyacentes en busca de individuos u objetos sospechosos. «De
repente escuchamos un boom. Enseguida pensé que era un atentado», recordó
el israelí Haim que se dirigía en coche a la zona industrial de Talpiot. El
responsable de la Policía en Jerusalén, Yoram Halevy, confirmó el atentado al
tiempo que enviaba un mensaje de calma a sus ciudadanos.
«No teníamos alertas concretas de
atentados suicidas en Jerusalén», revelaron fuentes policiales a EL MUNDO
sin admitir que sus efectivos llevan meses más pendientes de los cuchillos
palestinos que de las bombas.
Hamas, que controla la Franja de Gaza, pide
desde hace tiempo a los palestinos de Cisjordania y Jerusalén una «Tercera
intifada». La amenaza de sus líderes del brazo político y armado se dirige
precisamente en los atentados suicidas. «Una Intifada no es una Intifada
hasta que el techo del autobús vuela por los aires», canta una banda
musical palestina identificada con Hamas en un clip de su televisión.
El atentado corta de seco varios días de
calma y los comentarios sobre el fin de la escalada que en los últimos seis
meses dejaron un balance de alrededor de 200 palestinos muertos, entre ellos
más de dos tercios atacantes abatidos. Sus ataques mataron a 30 israelíes y
cuatro extranjeros.
Hace unos días, un palestino atacó con un
hacha a un soldado en la zona de Hebrón situada en el territorio cisjordano
ocupado por Israel en la guerra del 67. Con el proceso de paz estancado, el
presidente palestino, Abu Mazen exige el desmantelamiento de las colonias,
ilegales según la ONU, para declarar un Estado independiente con capital en
Jerusalén Este.
Antes de la explosión y con motivo de la
festividad judía de Pesaj que se inicia este viernes, los servicios de
seguridad israelíes avisaron ante un rebrote de la violencia en torno a la
Explanada de las Mezquitas (Islam) o Monte del Templo (Judaísmo) de Jerusalén.
Ahora temen el regreso de las bombas y autobuses calcinados.